¿Sabe el Arquitecto que necesita al Cliente?, ¿y sabe el Cliente que necesita al Arquitecto?

Seguimos a vueltas con la LSP (Ley de Servicios Profesionales) y lamentablemente, parece que aún nos queda para rato. En relación a todo lo que se está generando, yo me pregunto, ¿sabe el arquitecto que necesita al cliente? Y lo que es más importante, ¿sabe el cliente que necesita al arquitecto?

Parece que la respuesta a la primera pregunta es obvia: somos un servicio, y como servicio, necesitamos clientes, y los clientes no vienen por si solos. Cualquier negocio tiene que captar clientes. MENTIRA. El boom inmobiliario, el apogeo de la construcción, el dinero de las administraciones… todo ese período, en el que los skylines de nuestras ciudades tenían más grúas que edificios, cambió el sistema productivo de aquello relacionado con la construcción. Cambió la forma en que los profesionales (y los no tan profesionales) de la construcción se relacionaban con los clientes. No hacía falta buscar clientes, los clientes estaban por todos los sitios y venían ellos solos a los estudios, despachos, las administraciones necesitaban técnicos para la cantidad de trabajo que había, y que había que ir dando salida. Y he aquí, que en el años 2.013 aparecen tres tipos de arquitectos y arquitectos técnicos, y otros profesionales relacionados: los primeros, los que vivieron esa época de apogeo, en la que había clientes como churros, y en muchos casos merecidamente se hicieron un nombre, y tienen un nicho de mercado, una cartera de clientes fieles, que les permite seguir con una dinámica parecida a la que han seguido durante los últimos años, a pesar de que el monto de trabajo haya bajado estrepitosamente. Los segundos, los que o bien no hemos vivido esa época de apogeo, o bien hemos descubierto que el modelo de mercado ha cambiado, y que la imagen del “arquitecto de cabecera” ya no funciona, o no existe, y que ahora, debemos primar la calidad, la visibilidad y el trato con el cliente, para conseguir acceder a un mercado casi inexistente. Aquellos que intentamos poner en valor lo que hacemos, y dar respuestas profesionales, garantías y calidad en nuestro trabajo. Y aparece un tercer grupo, el último, pero no menos importante, ni menos numeroso, el de aquellos “profesionales” que nada les importa con tal de hacer un trabajo, de “aquella manera”, si hay que tirar precios se tiran, si hay que darle la tabarra al alcalde, administrador de fincas, o sucedáneos se le da, y las cosas se hacen rapidito, se entregan y a correr.

De estos 3 grupos, creo que sólo los que estamos en el 2º tenemos claro que el arquitecto NECESITA al cliente, y tiene que mimarlo y darle un trato de un estudio de arquitectura con “3 estrellas Michelín”.

Vamos con la segunda pregunta, “¿sabe el cliente que necesita al arquitecto?”, lamentablemente, aquí la respuesta está mucho más clara, NO. No sólo no lo sabe, es que muchos piensan lo contrario. Hace poco, un amigo, me comentaba “y lo bien que vivían antes los arquitectos, que hacían una urbanización entera haciendo el plano de una casa y copia y pega, y se hacía así la urbanización entera, con un esfuerzo mínimo”. O la de, “si al final esto es que me hagas un papel” o, “si para hacer el plano este, tampoco costará mucho”, todo esto se va asentando en la población y al final somos personas que hacen papeles, y para hacer un papel vale cualquiera.

¿Quién tiene la culpa de esto?, ¿los profesionales, los no profesionales, la población, las administraciones, los gobiernos… el que mató a Kennedy? Aquí cada uno que saque sus propias conclusiones, pero la realidad es que ahora, si un usuario puede contratar a un albañil y que le haga la “chapuza” sin contratar a un profesional que estudie el caso, lo desarrolle y lo supervise, mejor que mejor, porque total, en España, seleccionadores de fútbol y jefes de obra somos todos.

Aquí es donde tenemos que hacer que nuestro trabajo valga, que se valore y se entienda, que gane cercanía con el cliente y sepa exactamente qué hacemos y cómo lo hacemos.

Y así lo idóneo sería que por mucha #LSP que nos quieran meter con calzador, consiguiéramos que nuestro vecino supiera que si quiere un trabajo bien hecho, desde una vivienda hasta un informe, o los miles de trabajos que desarrollamos los arquitectos, necesita un arquitecto o un arquitecto técnico, lo que viene siendo un PROFESIONAL. De los de verdad.

¿Nos ponemos a ello?