Sobre la Certificación Energética de Edificios

Llevamos ya muchos meses escuchando que la aprobación del Real Decreto por el que se aprobaría el Procedimiento Básico para la Certificación de la Eficiencia Energética de los Edificios va a ser inminente, pero en realidad aún no se ha aprobado. ¿Qué esperamos? Esperamos que efectivamente sea inminente, que este año se ponga en marcha sí o sí, pero mientras, os voy a resumir de dónde viene, cómo está la situación ahora, recoger los documentos publicados hasta ahora y valorar la importancia de esta normativa.

EL ORIGEN

La Certificación Energética de Edificios es una exigencia procedente de la Directiva 2002/91/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 16 de Diciembre de 2002 (os dejo el texto completo de la Directiva aquí: Directiva2002). Esta directiva pretende que los edificios cumplan unos requisitos mínimos de eficiencia energética dependiendo de las condiciones climáticas locales y se mejore dicha eficiencia utilizando fuentes de energía alternativas, materiales adecuados, diseño, tanto para edificios nuevos como para edificios existentes que se sometan a reformas o rehabilitaciones.

España adoptó parcialmente esta directiva en el Real Decreto 47/2007 de 19 de enero, en el que se aprobó el Procedimiento básico para la certificación de eficiencia energética de edificios de nueva construcción (os dejo el texto completo de este R.D. aquí: RealDecreto2007), que entró en vigor el 1 de Noviembre de 2007, y por el que se establecía que los edificios de nueva construcción debían contar con una “Etiqueta de Eficiencia Energética” que se incluiría en toda oferta, promoción y publicidad dirigida a la venta o arrendamiento del edificio, también establecía el procedimiento para la certificación (los criterios) y el programa informático de Referencia (documento reconocido), llamado CALENER. El usuario al final obtiene una etiqueta en la que se indica con una letra de la “A” a la “G” (de más a menos energéticamente eficiente) y una valoración del Consumo de Energía Anual y de las Emisiones de CO2. Con esta etiqueta resulta fácil comparar unos edificios con otros e incluir entre los criterios para la compra o arrendamiento del local, el de su eficiencia y consumo energético.

SITUACIÓN ACTUAL

En 2012 se habló de que entraría en vigor el 1 de Enero de 2013, y que desde ese momento para cualquier arrendamiento o compraventa de viviendas o locales, estos deberían contar con su “etiqueta” de eficiencia energética. Como en Enero ni siquiera se había llevado el R.D. a Consejo de Ministros, la fecha se fue retrasando. La última de la que se ha hablado es que entraría en vigor el 1 de Abril, pero el R.D. sigue sin haber pasado por el Consejo de Ministros. Nos recuerdan que si no se aprueba y entra en vigor tendremos multas por parte de Europa, pero seguimos en el mismo punto que el año pasado.

El texto del R.D. lleva tiempo redactado (os dejo el texto completo aquí: R.D.EdficiosExistentes). También parece que el actual Ministro de Industria, José Manuel Soria, ha urgido, mediante una carta, al Consejo de Estado a que realice el informe necesario cuanto antes para tramitar toda la documentación y que entre en vigor.

¿QUÉ TENEMOS AHORA?

Tenemos el texto que parece ser el definitivo, pendiente de aprobar, también tenemos disponibles los programas a utilizar (CE3 y CE3X) y tenemos además una pequeña discusión sobre quién debe realizar estos certificados. Por ley son Arquitectos y Arquitectos Técnicos (actuales Ingenieros de la Edificación [o el título que lo sustituya, en caso de que las enmiendas que aún están pendientes se acepten]) quienes tienen según la LOE la habilitación para realizar aquellos trámites, proyectos, etc. referentes a viviendas, también por ser temas de energía los Ingenieros Industriales parece que podrían realizarlo, pero el problema surge por la imagen de los Técnicos de Certificación Energética, que según diversos colectivos, no están preparados a través de un curso, para una labor tan compleja (y útil si nos la tomamos en serio).

¿ES IMPORTANTE ESTA NORMATIVA?

Nuestro colectivo ha salido muy mal parado tras las críticas a la burbuja inmobiliaria que, en parte, es culpable de esta crisis que sufrimos, y parece que cualquier medida que se toma sólo pretende crear empleo, a consta del consumidor, para arquitectos y aparejadores, que se han quedado sin su principal fuente de ingresos, que es la construcción de edificios de nueva planta. Como opinión personal, nada más lejos de la realidad, en primer lugar, quiero romper una lanza a favor de nuestro colectivo: estamos muy lejos de ser pilar alguno de la crisis inmobiliaria, como profesionales de la arquitectura y la construcción no tenemos mayor responsabilidad en la desmedida política de crecimiento de las ciudades que nos ha llevado a encontrarnos con miles y miles de viviendas vacías. No ponemos precios de venta al público, ni compramos suelo barato para venderlo caro. Somos profesionales de la arquitectura y construcción, nada más que eso. Trabajamos en el despacho, intentamos superarnos y mejorar día a día, nos formamos con cursos y más cursos, vamos a la obra intentando solucionar problemas lo más eficazmente posible, y por supuesto, nos equivocamos, pero solventamos también nuestros errores. ¿Somos todos así? Todos no, pero muchos sí, y por lo tanto, la imagen de malos malísimos que nos está salpicando por la burbuja inmobiliaria, no es justa. Entonces, ¿se crearía empleo? Es posible que se cree algo de empleo, o ayude a los profesionales existentes a mantenerse malamente, pero no es ninguna panacea, y no es una varita mágica para mejorar el sector ni mucho menos. En Portugal, el coste medio de la certificación energética es de unos 250 € por una vivienda de unos 100 m2. Lo cual, os aseguro que con los gastos de autónomos que muchos sufrimos, más colegios y seguros, no nos resuelve la vida.

Entonces, ¿es importante esta normativa? Personalmente creo que sí lo es, porque más allá del dinero, del empleo, de las viviendas de diseño, está el medio ambiente, el legado que dejaremos a las siguientes generaciones, y que ahora que aparecen las lucecitas rojas, la conciencia nos pide conservar. Y además, si nos ahorramos con esto unos eurillos del bolsillo, mejor que mejor. La vivienda es para la gran mayoría de la población, la inversión más importante que hará a lo largo de su vida. Si con la etiqueta de eficiencia energética, tenemos un criterio que nos permita ahorrar a lo largo de la vida dinero en forma de calefacción, de sistemas de refrigeración… y a su vez, disminuimos las emisiones, beneficia al consumidor y también al resto de la sociedad.