¿Por qué yo digo NO a la LSP?

En 2003 comencé la carrera en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, en la Politécnica de Madrid para los que no la conozcáis. Elegí la carrera sabiendo, al contrario de muchos de mis compañeros, cómo era luego el ejercicio de la profesión, porque mi padre (como ya sabéis los que conozcáis un poco la página y los que nos conocéis personalmente) es arquitecto técnico/aparejador/ingeniero de la edificación y digo las tres cosas, porque su titulación y atribuciones profesionales también tienen para hacer un post aparte sobre los cambios y penurias que han sufrido. Como decía, ya sabía lo que me esperaba, y sabía que lo más probable es que por mucho que me contaran historias, nunca ganaría el concurso de un museo en Ámsterdam, ni el proyecto de rehabilitación del Coliseo de Roma, pero que era posible que pudiera hacer viviendas unifamiliares para las que personas anónimas habían ahorrado durante años, o quizá le podría arreglar esa planta entrecubierta con ese tejado por el que lo único que entraban eran goteras a ese hombre tan simpático del pueblo de al lado, o podía pensar cómo una lonja vacía se convertía en local comercial atractivo para el público y muchas otras cosas, por las que no iba a salir en “El Croquis” pero que seguramente me crearían más satisfacción personal que esto último.

Sobre la Certificación Energética de Edificios

Llevamos ya muchos meses escuchando que la aprobación del Real Decreto por el que se aprobaría el Procedimiento Básico para la Certificación de la Eficiencia Energética de los Edificios va a ser inminente, pero en realidad aún no se ha aprobado. ¿Qué esperamos? Esperamos que efectivamente sea inminente, que este año se ponga en marcha sí o sí, pero mientras, os voy a resumir de dónde viene, cómo está la situación ahora, recoger los documentos publicados hasta ahora y valorar la importancia de esta normativa.